Andrés miró sorprendido a Lorenzo. Él había estado mirando en esa dirección todo el tiempo, ¿pero dijo que no lo había visto? ¡Era evidente que estaba encubriendo a Celeste!
Justo en ese momento, alguien tocó la puerta de la oficina.
—Adelante —dijo Lorenzo.
Celeste entró.
—Vaya, Celeste, luces muy guapas hoy. Jefe, aunque no sepamos si la adquisición será exitosa, al menos ganamos en cuanto a apariencia, ¿verdad? —bromeó Andrés al ver a Celeste con una sonrisa radiante.
Celeste llevaba puesto u