—¿Cómo? ¿Extrañas tanto a Lorenzo? —bromeó Enrique sin saber que se habían terminado Celeste y Lorenzo, mientras le hizo una mueca parpadeando: —En realidad, no necesitas extrañarlo tanto.
Celeste sonrió un poco avergonzada, sin decir nada más ni prestar más atención a la televisión. Tomó un bolígrafo para firmar el contrato.
Después de eso, le entregó los documentos a Enrique.
Enrique los recibió y le dijo:
—Mi gente se comunicará contigo más tarde para continuar con el proceso.
Celeste asintió