La noche estaba llena de sorpresas, y no todas eran buenas. Salimos de la sala riendo, con Jorge, pero mi atención se desvió hacia la entrada del club. Un codazo de Jorge me hizo mirar en su dirección, y mi corazón se detuvo.
"Era ella... era Alexandra. La luz de la discoteca se reflejaba en su cabello, y su sonrisa iluminaba todo el lugar".
Nuestros ojos se encontraron, y el tiempo se detuvo. Mi corazón latía desenfrenado en mi pecho, como si estuviera a punto de estallar. Pero