Desde su último ataque, las heridas de Dana se han reabierto y supurado, provocándole un coma.
No sabía cuántos días llevaba inconsciente, lo único que sabía era que, cuando por fin despertó e intentó beber agua, oyó voces lascivas.
—¿Otra vez en el calabozo, dulzura?
Una sonrisa letal se muestra en el rostro de uno de los guardias y de inmediato la Omega se pone alerta pues si la historia se repetía otra vez necesitaba defenderse.
En esta ocasión no creía que el Alfa Kian apareciera como su sa