—Bebe esto.
—No voy a-
El Alfa le da una mirada irritada ayudándola a incorporarse antes de hacer que tomara la medicina abruptamente sin tener tiempo para quejas. El sabor amargo penetró desde la boca hasta el estómago y Dana sintió que toda su garganta se llenaba de residuos de medicina.
Tosió violentamente, pero a Alfa no le importó en absoluto. Obligó a Dana a acostarse en la cama y ordenó.
—Duerme.
Dana no entendía por qué la actitud de Alfa siempre cambiaba tan rápido, tomándola por sorpr