—Román, después de lo del día de hoy tienes que asegurar tu matrimonio con Dana.
El lobo casi entornó los ojos ante la insistencia de su padre.
Tomó un largo trago de alcohol para evitar gruñir.
No era que no quisiera a Dana, la loba era sumamente preciosa pero podía sentir su renuencia, era como si a ella no le importara nadie más que sus cachorros y respetaba eso. De hecho le gustaba demasiado aquella parte protectora y maternal pero él no sabía si le gustara lo suficiente a ella.
—Sus cachor