—¿Tu prometida? —la voz incrédula de Aisha resonó y acto seguido se levantó—. Dios, esto es una total locura. ¡Nunca en mi vida te he visto!
—Aisha…
Una nueva voz se hace presente y dos nuevas hembras se acercan a ella.
La menor la observó de una manera extraña pero la mayor abrazó a Aisha como si la conociera desde siempre.
—Al fin despertaste, bonita —la hembra tomó el rostro de Aisha en sus manos alzándola para examinarla con preocupación—. ¿Cómo te sientes? Dormiste tanto que me preocupé.
Ai