Dana hizo lo que él le pidió mientras que Kian la miraba fijamente haciéndola poner más molesta por su atención.
De repente sorprendiéndola el lobo se inclinó sobre ella después de tomar agua para limpiar suavemente el rostro de Dana quien lo observó enfurruñada a pesar de que había sentido su toque como una descarga eléctrica prefirió apartarse como si no sintiera más que fastidio.
—Yo puedo hacerlo sola.
El Alfa apretó la mandíbula sin responderle, detestaba que la Omega lo ignorara mientras