—¡Zakia!
El rugido de Alessandro se escuchó por los alrededores pero ella no se detuvo, lo que quiso decir que lo estaba ignorado o estaba demasiado sumida en sus pensamientos y no lo había escuchado.
El Alfa del Este se sintió terriblemente frustrado.
Más de lo que nunca había estado.
Le había dolido escucharla y verla llorar de aquella manera.
Zakia podía ocultar su dulzura y corazón inmenso en medio de bromas y sarcasmo, sin embargo, él sabía lo hermosa que era, no solo por fuera sino tambi