Kian se paralizó al escuchar a Asling llorar desesperada.
—Maldita sea.
Enseguida corrió dándose cuenta de que un par de machos sostenían sus brazos sin dejarla ir.
—¡Suéltenme!
En el cuello de Asling había algo extraño, una especie de cadena que parecía haberse debilitado lo que lo puso alerta.
Ilya, su Delta comenzaba a acercarse con paso firme y puños apretados hacia los lobos pero cuando su mirada se encontró con la del Alfa, este negó con la cabeza ocasionando que se tensara.
—Iré a por el