UN MES ANTES
Hasta que casi cumplía los dieciocho años humanos, su padre no la había dejado matricularse en el instituto, como una débil excusa de protección.
En la escuela enseñaban a todos los lobos a controlar y manejar su cuerpo humano a la hora del combate. Más tarde, cuando los lobos se transformaban los enseñaban a luchar en su forma lobuna y a controlar su poder asignado.
Ella por su parte ya debería haberse transformado, sus hermanos habían tenido esa habilidad desde que eran cachorros