Zakia juró que jamás había visto a Alessandro de esa manera, como si hubiera perdido por un instante el control de todo, él. Quien siempre parecía tenerlo todo en orden.
—¿N-nunca te es-escucharé llamarme por mi nombre otra vez? —murmuró ella en medio del dolor, estaba delirando mientras él la acostaba sobre su vientre rasgándole la ropa para poder ver su herida—. Desde que te besé hace años c-comenzaste a llamarme cachorra…
—No hables. Lo arreglaré…
—Es como si estuvieras tratando de convencer