Parecía como si estuviera tratando de contenerse.
Dana pasó su lengua por su labio inferior sin dejar de mirarlo, en ese momento un impulso no propio le dictaba que fuera a por él. El roce con el vestido que llevaba ocasionaba que se sintiera más agitada.
Solo esta mañana había dicho que me mantendría apartada de él. Sin embargo, ahora mismo estoy ardiendo.
—¿No me escuchaste, Omega? Pregunté ¿Qué. Demonios. Haces. Ahí?
—Tomando un descanso, ¿es un crimen?
Estaba tan relajada pero caliente a l