Aisha sintió como el aliento quedaba atascado en sus pulmones.
Cada parte de su cuerpo se estremeció en aquel momento notando la diferencia de su estatura con la suya.
Por lo general los machos con los que estaba acostumbrada a luchar eran muy altos pero el Alfa Kieran lo superaba a todos, sus hombros eran tan anchos como los de su padre, su mirada era aguda, penetrante e intensa lo que provocaba en ella la incomodidad instantánea. Sentía como si de alguna manera sus ojos estuvieran penetrando