Kian sentía aquella conexión instantánea nada más al percibir a aquella loba blanca luchando con una destreza admirable.
Su lobo gruñó lleno de posesividad dentro de su interior gimoteando cómo quería marcarla para completar aquel vínculo que años atrás no habían completado.
La necesidad por tenerla casi lo cegó hasta el punto en el que se detuvo frente a ella después de ver impresionado como Dana se convertía en una loba roja que todos hace años creían extinta.
El Alfa quiso hablarle, estrecha