Punto de vista de Nova
Con los ojos cerrados, lo sentí una vez más: la sensación de una caricia, de alguien apartando con ternura los mechones de pelo que me caían sobre la cara y colocándolos delicadamente detrás de la oreja. La caricia fue tan tierna y reconfortante que casi pareció irreal, hasta que empezó a rozar mi mejilla.
—Mmm —murmuré, atraída por la inesperada y reconfortante calidez. Me incliné y rocé mi mejilla contra ella. En ese instante sonó mi teléfono, despertándome de golpe.
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