Punto de vista de Laila
La cara de Sheila se giró hacia un lado, y la mejilla se le enrojeció por el impacto de mi bofetada. Poco a poco, alzó la mano y se tocó con delicadeza la marca roja.
Abrió los ojos de par en par por la sorpresa, pero en cuanto pareció comprender lo que acababa de ocurrir, se volvió hacia mí con un brillo de fuego en la profundidad de la mirada. La rabia la consumió; dio un paso agresivo en mi dirección, apretando las manos en puños.
En un arranque de torpeza, echó el br