Punto de vista de Laila
Jason y yo nos separamos de un salto, interponiendo distancia de súbito. Me refugié tras el escritorio en un intento por mantener la calma, mientras él se quedaba frente a este. Se pasó los dedos por el cabello, fingiendo que no había alzado la mano para acariciarme la mejilla.
Adelaide alternó la mirada entre ambos; su sorpresa inicial dio paso a una expresión mucho más... perspicaz.
Maldición. Nos había visto. Estaba segura de ello.
—Perdonen la intromisión —dijo Adela