Punto de vista de Jason
—Si te hace sentir más cómoda, puedo vigilar afuera —dije.
—No puedo pedirte que hagas eso.
—No lo estás pidiendo. Me estoy ofreciendo.
—Estoy bi… en —murmuró con voz temblorosa.
—No te preocupes por nada. Ve a ducharte. Yo te mantendré a salvo.
Una vez más, dejó pasar cualquier posible discusión. En su lugar, asintió con suavidad y desvió la mirada. Se dirigió a las escaleras. La seguí hasta arriba, y luego hacia su habitación. El corazón se me aceleró, pero lo ignoré.