Punto de vista de Laila
—Dioses —susurró con aquel tono sexi y entrecortado que usaba cuando estuvimos juntos en la cama hacía tantos años.
Me sonrojé y quedé clavada en el lugar. Con los ojos muy abiertos, el corazón acelerado y mis bragas humedeciéndose al recordar aquellos momentos.
Había algo en su energía en ese momento que me incendiaba de adentro hacia afuera.
—Jason...
Parpadeó. El pecho le subía y bajaba con una respiración pesada. Luego, con un gruñido, pronunció:
—Laila...
Tan solo j