Punto de vista de Laila
Me volví para encarar a Richard una vez más.
—Gracias, tío. Seguro que Jason está cansado; sé que yo lo estoy. ¿Podría alguien acompañarnos a nuestra habitación? Estábamos de camino hacia allí, ¿no es cierto?
Richard me fulminó con la mirada un instante antes de respirar hondo y llamar a una sirvienta. Una de ellas se apresuró a acercarse sin rechistar, cabizbaja.
—Lleva a este par a una de las habitaciones preparadas en el ala real. Ese cuarto le pertenecerá a Laila a p