Punto de vista de Laila
Aguardé un instante, casi convencida de que Richard cruzaría la puerta de nuevo, pero, al ver que no regresaba, aparté las sábanas, salté de la cama y me dirigí a la silla. Me incliné para sacar la mochila que estaba debajo y, para evitar que alguien me viera, me refugié en el baño a abrirla.
Una vez que cerré bien la puerta tras de mí, dejé la mochila sobre el lavabo y la abrí. Al asomarme a su interior, se me cortó el aliento cuando descubrí el libro de la biblioteca s