Punto de vista de Laila
Jason y yo no podíamos quitarnos las manos de encima. Era como si aquella experiencia cercana a la muerte hubiera despertado en nosotros un deseo insaciable. Hicimos el amor varias veces durante la noche y hasta bien entrada la madrugada. Cuando no estábamos haciéndolo, nos abrazábamos con fuerza, como si perdernos de vista un solo instante significara que el otro jamás regresaría.
A primera hora de la mañana, mientras la luz del sol comenzaba a filtrarse por las ventana