53.

Apenas entré por la puerta de la sala, Justin me enfrento como un león asecha a su presa. Intenté ignorarlo pero todo el tiempo estuvo encima de mí. Y no decía nada, lo que solo me incomodaba aún más ¿Cómo terminamos en esta situación?

—¿Qué tal tu día? —pregunte, ya harta del incomodo silencio.

—No muy bien. Sigo sin conseguir un buen trabajo 

Me entristeci&o

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