Mundo de ficçãoIniciar sessão—Sí, debes planearlo con mucho tiempo, no puedes quedarte en la calle —regañó un tanto ansioso.
—Vaya, Rousse, —Carlos se acercó y se sentó a mi lado con una sonrisa— me alegra en verdad que se te hayan arreglado las cosas —. No te imaginas lo tranquilo que me deja el saberlo.
Al poco tiempo llegaron Marcela y su mamá Claudia. Prácticamente corrí a abrazar a Marcela cuando la vi, despu&ea







