Mundo ficciónIniciar sesión—No necesito de eso, tengo suficiente con asomarme por la ventana y verte bajándote de camionetas lujosas y motos —se cruzó de brazos—. Uff… mija, cuando tú ibas yo ya venía. ¿Crees que voy a creer que uno de los proferuchos esos de pacotilla que trabajan en el centro ese de rehabilitación tendrá para comprar un auto de esos?
Siete.
—Tienen para eso y hasta para pagarse un cerebro nuevo que no crea v







