Mundo ficciónIniciar sesiónMe levanté del mueble y comencé a caminar hacia la entrada. Era la voz de Rousse, ¡era ella!
Salí hasta la entrada y… fue lamentable verla en aquel estado. Su cuerpo estaba arañado, con sangre, llevaba en el rostro un aruño desde su barbilla hasta su oreja lleno de sangre, estaba con el cabello enmarañado y totalmente sudada, llevando aún el uniforme de la universidad.
Pero eran sus ojos: se veían perdido







