59. Salvar la velada
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Gabriel
Estaba sentado junto a la cama de mi madre, observando cómo la luz del mediodía se filtraba por las persianas del hospital. Mamá estaba despierta, pero débil. Apenas había abierto los ojos el día anterior después de días de incertidumbre. Mi preocupación era evidente, aunque intentaba mantener una actitud tranquila para no inquietarla.
En ese tiempo no quería mencionar a Zaira por miedo a agravar el estado de salud de mi madre con recuerdos y emociones negativas. Aunque sabía que