24. Chispa de pánico
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Zaira
Cuando estuve fuera de Grupo Seraphiel sentí un tirón en mi cabello fue como un rayo que bajó directo a mi cabeza. El dolor era punzante, pero lo que más me dolía era la forma en que mi madre me gritaba frente a todos.
—¡Hija ingrata! —vociferó, sin soltarme.
Intenté zafarme, pero su agarre era feroz.
—¡Mamá, suéltame! —le grité, las lágrimas acumulándose en mis ojos. No por debilidad, sino por pura frustración.
—¡Eres una puta! ¿Dónde te quedaste anoche? —Su voz resonaba, llena d