23. Tengo que irme
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Zaira
—Ella es la chef privada del joven amo —dijo una de las empleadas para ganarse el favor de la esposa de Gabriel Seraphiel.
Los chismes siempre rondaban, algunos creían que estaban
—¿Es eso así? —se cruzó de brazos— entonces no eres nada, eres peor que nada, así que limítate a tu lugar, cerda asquerosa. Yo soy y siempre será la señora Seraphiel.
Sus palabras me golpearon como un mazo. Sentí como si todo el aire se me escapara del pecho. No sabía qué responder, pensé que estaba muer