114.
Zaira
El restaurante tenía un ambiente cálido y elegante. Gabriel se mostró atento desde el momento en que nos sentamos. Había pedido varios platos y se aseguraba de que probara de todo, observándome con cariño cada vez que sonreía por el sabor de algún platillo en especial.
El vino tinto combinaba a la perfección con la carne que nos habían servido.
—Voy al aseo —dijo Gabriel de pronto, levantándose de la mesa.
Asentí con una sonrisa.
—Bien, pediré el postre mientras tanto.
Gabriel me lan