XXVI. Problemas con el negocio
Valerie esta vez no soltó ni una sola lágrima, ya no le debería quedar ninguna. Salió del elevador y hasta tropezó por estar distraída.
Escuchó como algunos chicos se rieron de ella, pero no le importó para nada, solo los agregaría a la lista de los hombres que se habían burlado de su persona.
Si antes tenía una mínima esperanza de haber malinterpretado a Oliver, ahora ya no le quedaban dudas de que su aventura de una noche, solo había sido eso, el desliz de un borracho.
Seguro se sintió tan