POV: Alma
No pude dormir bien.
Cada vez que cierro los ojos veo tres cosas: la nota de la “analista fantasma”, el correo del Consejo y la palabra sujeta evaluada brillando en pantalla como si ya hubieran decidido quién soy.
Umbra tampoco descansa. El panel de monitoreo levanta ruido en redes: “omega loca”, “heroína anónima”, “esto es fake”, “si esto es real, alguien va a caer”. Me dan ganas de contestar a todos y a nadie a la vez.
En vez de eso abro el archivo que más odio: mi borrador clínico.
“Hipervigilancia persistente”.
“Sesgos cognitivos ligados a relatos de persecución”.
“Tendencia a la fantasía en contextos de autoridad dominante”.
—Fantasía te voy a quedar yo cuando me sienten en medio de una sala llena de autoridades dominantes —murmuro.
Abro un documento nuevo al lado. Escribo el título sin pensar: “Lo que NO soy”.
“No soy un ejemplo clínico pedagógico.”
“No soy una curva rara en un gráfico.”
“No soy la anécdota con la que van a justificar sus protocolos.”
Escribo rápido, c