La mañana siguiente Amaliet y Helen se dirigieron al bosque como se lo pedía el consejo de brujas en las cartas enviadas, ahí daría inicio la primera parte del rito de la hermandad, Amaliet miraba el bosque con fascinación el sol de la mañana se filtraba a través de las ramas verdes de los árboles, el sonido de los pájaros cantar y la suave brisa del bosque le transmitía paz podía estar todo el día en ese lugar sin aburrirse. Después de caminar durante 10 minutos las chicas llegaron hasta a u