Abigail
Nada estaba saliendo como yo lo había planeado. Desde el mismo momento que vi a Marina tirada en la orilla de la playa, supe que me iba a traer problemas. Nunca pensé que esa pobre infeliz aceptara la invitación a la boda, todo había surgido como una cruel burla…¡Y va y acepta! Nos conocimos cuando las dos cursábamos el último curso en la universidad de ingeniería civil y me vino muy bien su amistad pues hice mi pasantía en su empresa, conociendo a mucha gente influyente que me vino de