—Esto es una locura, eres una omega, no te preocupa lo que pase, tu reputación quedara arruinada, pareces ser refinada
La voz de este hombre me erizaba, sus caricias encendían mi piel, sus besos me dejaban sin aire, sus manos viajaban sin rumbo por todo mi cuerpo, el poco raciocinio que me quedaba se perdía cuando me besaba el cuello y levemente mordía el lóbulo de mi oreja
—¿Te quedaste muda omega?
—Ángeles
—¿Qué?
—Me llamo Ángeles
—Hueles delicioso Ángeles, me estas volviendo loco
—Mi mente e