Por Gonzalo
Al mediodía siguiente almorzabamos en la casa de Luz, con su familia y la mía.
Me recibió con una sonrisa burlona.
-Lo hiciste a propósito.
Le dije por todo saludo.
Ya estaban todos, yo llegué último.
Tiziano se reía.
-Juro que yo no lo sabía, pero mi novia es muy inteligente.
-Es verdad.
Le concedo la razón a mi hermano.
Anunciaron su casamiento y su mudanza, mi padre iba a vender, a través de su inmobiliaria, el departamento en donde nos hallábamos.
El almuerzo fue en armonía.
Mi