Ariane
Él me viola salvajemente, me toma una pierna que pone sobre su hombro y apunta a un ángulo como un francotirador, da en el blanco, una y otra vez, mi barco se hunde en un alud de emociones turbulentas.
Respiramos al unísono, los ojos entrecerrados, una sonrisa en los labios, nos quedamos dormidos, apaciguados por nuestras respiraciones comunes...
Al día siguiente, día de preparativos para la partida. Me despierto con los miembros bloqueados por un gran tronco que intento quitar de mi pie