Lisa
Empiezo a llorar, a grandes lágrimas.
- Te voy a masajear los pies, está bien.
Hay que reconocer que desde el embarazo, me he vuelto más sensible y más irritable. El pobre Héctor ha visto de todo. Pero, afortunadamente, siempre ha mantenido la calma. Termino de comer mi helado que, por supuesto, él me da y ahora tengo sueño. Empiezo a bostezar, él viene a recoger.
Luego se desliza a mi lado en la cama. Me cuesta encontrar una buena posición. Al final, consigo dormir un poco.
Un mes después