Ariane
Fabiola viene a saludarme con sus gemelas:
- ¡Hola, majestad!
Me echo a reír.
- Hola a ti también, majestad.
- No, hoy tú eres la reina y estamos en tu casa, en tu casa, no importa los días, tú eres la reina. Estoy feliz de que hayas vuelto.
- Muchas gracias, estoy feliz de verte, muéstrame tus tesoros.
Las gemelas se acercan a mí, son magníficas como su madre:
- Son muy hermosas, se parecen mucho a ti. ¿Cuál de ellas lleva mi nombre?
Ella me señala a la que está a su derecha:
- Te prese