La confusión de Rebecca era prácticamente palpable. No comprendía nada de lo que estaba sucediendo.
Liam le había enviado un vestido precioso, digno de un evento tan respetado como el MET, le había mandado también una limusina para que llegara por todo lo alto, solo para encontrarse toda la zona vacía y sin asomo de él.
¿Qué estaba sucediendo?
Maya pasa por las enormes puertas y saludo a la guardia de seguridad.
—Hola, Janet —le dice con alegría.
—Hola, Maya. Recuerda lo que te he dicho antes,