CAMERON
Esto no tardó en regarse a todo el mundo. Era la primera vez en cuarenta y nueve años, desde que Ian Ball trató de se.cuestrar a la Princesa Ana del Reino Unido, que se producía un hecho así en una monarquía europea.
Y tenía que ser mi hermana.
La noticia era viral, pero gracias al toque de queda las cosas en Hiraeth estaban más o menos tranquilas.
—Está bien… sí, creo que tiene que ver con eso, pero no lo sé, nada de esto tiene sentido —murmuré a la persona al otro lado de la línea.
—N