El tiempo pasó sin piedad. Los murmullos del personal del hospital se mezclaban con el sonido constante de los equipos médicos. Alex permanecía en **cuidados intensivos**, su cuerpo una máquina de respiración y bombeo, pero su mente, una incógnita. El personal de enfermería cambiaba sus vendajes, controlaba sus signos vitales, lo giraba para evitar úlceras por presión. Lo hacían con profesionalismo, pero la rutina había borrado cualquier rastro de la urgencia inicial. Ahora era un caso más en l