54. Te deseo, Jack
— Espero sea de tu agrado— le dijo él, después abrió la puerta de una recámara amplia con ventanas grandes, por donde se veían los copos de nieve caer —. La acondicionaron especialmente para ti.
— Gracias — musitó levemente y echó un rápido vistazo a las cortinas color rosa pastel, la cama sencilla de tres plazas hecha de madera de roble y la pequeña colchoneta junto a esta que parecía ser para Félix. Esbozó una pequeña sonrisa para sí misma —. Luce confortable.
— El armario aún está vacío, per