El amanecer encontró a Yasmany Ramos en la azotea de la clínica, sus ojos fijos en el horizonte de Houston. El cielo se teñía de tonos rojizos y dorados, un espectáculo que normalmente lo habría llenado de asombro. Pero esta mañana, su mente estaba demasiado agitada para apreciar la belleza del amanecer.
La llamada de Caroline la noche anterior lo había dejado inquieto y preocupado. La conspiración que enfrentaban era más compleja y peligrosa de lo que habían imaginado. Y ahora, con esta nueva