El cielo de Houston se iluminaba con destellos de energía dorada y azul oscuro mientras Yasmany y su gemelo se enfrentaban en un duelo de proporciones titánicas. Alejandro Ramos observaba con una sonrisa fría, como un dios contemplando el caos que había desatado.
En medio de la batalla, el suelo comenzó a temblar. Al principio, era apenas perceptible, pero pronto la vibración se intensificó hasta que el asfalto comenzó a agrietarse.
"¿Qué está pasando?" gritó Yasmany, esquivando un ataque de su