La luna llena bañaba las calles de Houston con una luz pálida y espectral cuando Caroline Blackwood se deslizó en la parte trasera de un lujoso sedán negro. El cuero frío del asiento contrastaba con el calor sofocante de la noche de Texas, enviando un escalofrío por su columna que no tenía nada que ver con la temperatura.
"¿Estás lista?" preguntó Eleanor, su voz apenas un susurro en la penumbra del vehículo.
Caroline asintió, su rostro una máscara de determinación. "Hagámoslo."
El coche arrancó