Capítulo 8. Parte 2 - El color del engaño
El color del engaño. Parte 2
Alexia:
Satisfechas con las compras, agradecemos a la chica que nos tuvo paciencia, para luego salir de la tienda cargadas de bolsas. Nos damos cuenta de que la hora ha pasado volando y decidimos ir por algo de comer.
—Debo comprar unos zapatos para Laura —digo en voz alta.
—¿Quién es Laura?
—La hija de la criada. Es una chiquilla de diez años —comento restando importancia, aunque en el fondo me causa estragos la estadía de la pequeña en casa.
—¡Eres una mujer increíble! Bendito sea Dios por haber puesto en mi camino a una mujer tan buena —me quedo parada, prácticamente en shock, pensando que el sinónimo de ingenuidad es Maribel.
«¿Buena yo?»
—No creo ser tan buena, pero gracias por decirlo —respondo, y nos dirigimos a una tienda infantil.
—¡Además eres modesta! No tienes obligación de comprar nada para la empleada, y menos para la hija. Contrariamente, lo estás haciendo.
«¡Ay no! No soy buena, y jamás lo seré. Sin duda, Maribel será un gran dolor de cabez