Capítulo 34. ¡Necesitamos a Meghan!
Meghan se había concentrado en la lectura y en atender las preguntas que Mía le fue haciendo a lo largo del cuento, pero no estuvo ajena a la mirada de Patrick, podía sentir sus ojos clavados en ella y un escalofrío le recorrió la espalda. Era tan fuerte que era inevitable.
Cuando ya no pudo más, levantó la mirada y le sonrió, pues no supo qué otra cosa hacer cuando sus ojos se encontraron con los suyos.
—Nos han estado observando desde hace mucho tiempo —expresó Mía, haciendo que Meghan rompie