Capítulo 35. No puedes enfermarte
Meghan llamó a la puerta de Daisy un par de veces, se lamentó no haberse tomado el tiempo para llamarla y anunciarle su llegada. Era muy probable que ella no estuviera en casa y Paul en la cama, quizá no podría levantarse para abrirle. Ella estaba a punto de desistir luego de golpear dos veces más la madera, pero unos segundos después finalmente la puerta se abrió.
—¿Meghan? —la sorpresa en la voz de Daisy era genuina. No la esperaban, era evidente. Meghan lo supo cuando se fijó en Daisy, tenía